Todos sabemos lo que significa emigrar, pero no todos estamos al tanto de saber las implicaciones psíquicas que esto trae consigo. 
La decisión de emigrar casi siempre es para buscar mejores condiciones de vida en otro país, o porque el país donde se vive no da las oportunidades que se desean o esperan, pero si bien en esta decisión se toman en cuenta las ventajas y oportunidades que se plantean en ese otro destino, es también importantísimo tomar en cuenta las implicaciones psíquicas de este cambio.
El emigrar genera pérdidas y separaciones y además exige que adaptemos nuestras costumbres, hábitos, ideales e idioma a un nuevo contexto social, laboral y familiar. En la medida que los nuevos grupos sociales sean más diferentes resulta más difícil adaptarse.
El dejar la familia, los amigos, los lugares comunes, el idioma, las diferencias en la comida , el clima, el no encontrar conocidos, no conocer la zona donde se vive, entre otras cosas , implican para el que migra lo que se llama un duelo.
Este duelo no necesariamente es patológico o implica enfermedad, es la respuesta psíquica normal a todas estas pérdidas. En el caso del duelo por migración, según algunos autores, se trata de un duelo parcial porque no se ha perdido definitivamente la familia, los amigos, la cultura, también sería un duelo recurrente porque se reinicia el sentir del duelo cada vez que hay comunicación o se visita el país natal, también es múltiple porque se pierden muchas cosas a la vez, y puede ser ambivalente porque se vive entre dos lugares, entre lo definitivo y lo transitorio.
Esta respuesta de duelo es particular para cada uno, no todos se sienten afectados por igual por todas las circunstancias mencionadas o durante el mismo tiempo; y entre las manifestaciones psíquicas y físicas del duelo se pueden presentar episodios de llanto, angustia, miedo, rabia, irritabilidad, insomnio, palpitaciones, mareos, cansancio, falta de apetito, perdida o aumento de peso, entre otras. Son manifestaciones similares a las que se presentan en un cuadro depresivo, solo que las del duelo son temporales, y ante cualquier duda o malestar excesivo no se debe dudar en solicitar ayuda especializada ya que podría convertirse en un cuadro depresivo y lo más importante es que se elabore adecuadamente el duelo para poder lograr la adaptación que se desea.
Este espacio nos servirá para seguir dando información y aclarando dudas sobre este y otros temas relacionados con la migración.
Dra. Lizbeth Ponce M.
Psiquiatra de adultos e infanto-juvenil
Psicoanalista
Correo electrónico: lizofi@gmail.com

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