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Esta es una pregunta de los padres muy común en la consulta, debido al aumento en la prescripción de este tipo de medicamentos para los niños y adolescentes.

De un tiempo para acá, hay un auge en indicar medicación a los niños, y para mí tiene que ver con varios factores, entre ellos está de entrada los sistemas de clasificación psiquiátricos que se están utilizando actualmente, donde los diagnósticos se hacen sólo con los síntomas. Para que lo entiendan un poco mejor, es como si un médico Internista hiciera un diagnóstico de Diabetes sólo con las quejas del paciente, “orino mucho, estoy más flaco, como mucho…”,  sin hacer más preguntas, exploraciones o exámenes de laboratorio. Esta manera de diagnosticar, solo contando con el sistema clasificatorio, da un margen muy grande de error al diagnosticar patologías en la infancia, ya que los niños pueden presentar  síntomas comunes a distintas patologías, por ej. Un niño muy ansioso podría tener los mismos síntomas  de un trastorno de atención y ser medicado por este diagnóstico.

Otro de los factores es la necesidad contemporánea de obtener resultados, respuestas y alivio rápido, inmediatamente. Y así como estamos inmersos en ese querer obtener resultados rápidos, sin pensar qué cosas pueden estar pasando, el sistema educativo no se salva de también estar esperando esto; lamentablemente el número de alumnos, las exigencias a  los profesores puedan estar aumentando esta necesidad de obtener resultados pronto y al tener un alumno en clase que “perturba” , se le solicita a los padres que éste sea evaluado y por supuesto medicado lo más pronto posible ya que es difícil  manejarlo en el aula; no son todos los casos pero es la mayoría, el sistema educativo está de alguna manera propiciando el diagnóstico y el tratamiento apresurado de los niños.

No podemos olvidar lo importante que es la persona, mejor dicho, el profesional, mejor dicho aún, el verdadero especialista en la materia,  que indica la medicación. Actualmente muchos especialistas están utilizando estos sistemas clasificatorios psiquiátricos sin ser verdaderos especialistas en el área, lo cual complica la situación. Los primeros especialistas que deben encargarse de estos síntomas son los psiquiatras infantiles, los psicoanalistas y los psicólogos infantiles, y son ellos los que decidirán luego de evaluar al paciente, qué tipo de terapia necesita, si debe ser referido al neurólogo infantil, al psicopedagogo, al pediatra, al terapista de lenguaje etc. Más allá de las referencias a otras especialidades, si son necesarias, es básico que el niño tenga un espacio donde poder expresar lo que le produce malestar, sufrimiento y así resolver sus síntomas.  El medicamento no cura, no resuelve la causa, sólo mejora los síntomas; como el insomnio, la intranquilidad, la irritabilidad, pero no trata lo que origina estos síntomas.

Los fármacos en la infancia pueden ser usados.  Importante señalar que se utilizan los mismos que se usan en los adultos, sólo que con algunas diferencias que el especialista en el área maneja. Si el niño amerita medicación por su nivel de sufrimiento o disrupción, los padres y el niño deben ser informados de los efectos secundarios, si es el caso,  que pudieran traer como consecuencia, y expresar su acuerdo; también es importante que exista el espacio tanto para los padres como para el niño de aclarar cualquier duda que tengan al respecto. No se debe menospreciar la opinión del niño en este asunto, ya que ellos son los protagonistas en esto. El niño no  debe malinterpretar la situación que implica el uso de medicamentos,  porque de ser así, podría empeorar la situación emocional por la que puede estar pasando.

Dra. Lizbeth Ponce M.

Psiquiatra de adultos e infanto-juvenil- Psicoanalista